Virgin Witch (1972)

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Dos modelos acuden a una mansión en el campo para realizar una sesión fotográfica. Pero lo que acaban encontrando es una secta satánica donde pasarán a convertirse en brujas.

Reseña: En la mayor parte de los libros que trata sobre el cine de terror británico, Virgin Witch suele ser calificada con rara unanimidad como una mera nuddie sin mayor interés. Un producto claramente exploit cuyo principal valor son los desnudos de las dos protagonistas (las hermanas Ann y Vicki Michelle) y poco más.
Pero yo no estoy de acuerdo.
Reconociendo que no es una obra maestra, creo que es una cinta bastante interesante, que recoge muy bien el espíritu de su época y que sirve al aficionado para entender muchas cosas sobre el devenir del género.
Producida por la Tigon (que, junto a la Amicus, era una de las productoras británicas que luchaban por disputar la hegemonía en lo que al Brit-Terror se refiere a la gloriosa Hammer) en 1970 –aunque estrenada un año después- es un producto pluscuamperfecto de su tiempo; un ejemplo acabadísimo de lo que era el terror británico en el tránsito de los 60’s a los 70’s.

Efectivamente, a partir de 1970 el sexo empezó a estar cada vez más presente en las producciones del género. Hasta entonces su evidencia (siendo total, incontestable, desde luego) había sido diferente: más implícita que explícita; consistente más en una atmósfera o en una serie de alusiones que en demostraciones concretas. Pero, a partir de ese año, incluso la misma Hammer empezó a mostrar (y alabada sea por ello, ejem) abundantes desnudos femeninos en sus películas (recuerden voacés la trilogía Karnstein por ejemplo).
Pues bien… La Tigon no le fue a la zaga. Y en ese mismo año, aparte de producir la notabilísima (y escandalosa) Blood On Satan’s Claw dio a luz a esta otra peli, Virgin Witch, en la que ya el título nos prepara para una sesión de erotismo soft con argumento brujeril.

Dejando aparte la evidencia de que, efectivamente, la peli nos muestra con cierta profusión los preciosos cuerpos desnudos de las Michelle Sisters (que, por cierto, continuarían por separado su carrera con bastante éxito, tanto en el cine –Psychomania, House Of Whipcord- como en la TV –la serie Alló Alló-) y de algunas otras señoras (la escultural Patricia Haines, primera esposa de Michael Caine, por ejemplo), lo cierto es que tiene sus propias virtudes.
Una de ellas es la plasmación de otra de las modas de la época (aparte de los desnudos): la estética pop sesentera. Así, aunque realizada en 1970, el ambiente de la cinta sigue siendo muy sixties, muy Swingin’ London. Y sólo hay que ver la forma en que están rodados los aquelarres y el uso de las luces, la música y el color para reconocer la evidente querencia psicodélica de todo ellos.
Y otra virtud, relacionada con la anterior y que quizás sea la que a mí más me interesa (después de los deliciosos desnudos, ejem) es la forma en que se refleja otra moda de la época: El tema de la brujería. Y me explico.

Vamos a situarnos… Coincidiendo con la explosión pop de mediados de los 60’s, la aparición de los pelos largos, las minifaldas, los jipis, los hapennings, las drogas psicodélicas y todo eso, tuvo lugar un verdadero renacimiento de la afición por el ocultismo, especialmente por la brujería.
En USA surgieron, en 1966, la famosa Iglesia de Satán dirigida por Antón LaVey y, poco después, grupos todavía más extraños y oscuros (y menos simpáticos) como la Iglesia del Juicio Final y El Proceso. Todos ellos practicaban un satanismo bastante explícito entreverado de estética pop y con evidentes connotaciones sexuales.

En Gran Bretaña, casi al mismo tiempo, se produjo un resurgimiento de la brujería y la definitiva eclosión de esa especie de sub-rama de ésta que es la Wicca.
A diferencia de los estadounidenses, los brujos y brujas británicos no eran exactamente satanistas sino más bien neo-paganos. Pretendían recuperar la vieja tradición brujeril europea (inspirándose más en las teorías de la doctora Margaret Murray que en estudios más serios, todo hay que decirlo) reivindicando el carácter religioso y benéfico del culto (pues eso era para ellos… Un culto, una religión tan respetable como el cristianismo o el judaísmo).
Eso sí… El renacer brujeril y wiccano británico tenía en común con el neosatanismo yanqui su evidente tendencia a lo sexual. Los ritos se celebraban con los participantes totalmente desnudos y, en muchos casos, terminaban con encuentros sexuales más o menos “grupales” (reproduciendo así la idea que ellos tenían de los antiguos cultos de la fertilidad de las épocas precristianas).

Pues bien… A pesar de su humildad, de su carácter exploit y nuddie, Virgin Witch refleja bastante bien la percepción popular de ese movimiento neobrujeril británico. Brujas jóvenes (en su mayoría) y a la moda, deliciosamente desnudas, mezcladas con tipos serios y también, inevitablemente, con babosetes que sólo se apuntaban para ver si pillaban cacho en el descontrol de la orgía sexual con la que terminaban los aquelarres. Todo muy cool, muy excitante y muy pop. Al menos eso era lo que los reportajes de las revistas y algunas películas documentales de la época (tipo The Legend Of The Witches –Malcolm Leigh; 1969- o, más descaradamente, Angeli Bianchi Angeli Neri –Luigi Scatini; 1970-) transmitían. Y, para colmo, aquellos estimulantes y sexys rituales tenían lugar en la Inglaterra de 1969-70, al lado de tu casa, en medio de un mundo ultramoderno y “hip” (que se decía entonces) lleno de automóviles deportivos, modelos de revista, música pop, minifaldas, botas altas, anuncios televisivos, glamour juvenil y mansiones campestres.

Por supuesto, esto es una cinta de miedo. Así que, aunque la brujería no se presenta bajo un prisma satánico, la acción va derivando hacia connotaciones decididamente maléficas y siniestras. Pero más por el uso instrumental que los personajes hacen del culto (y de sus evidentes poderes) que porque éste sea malo en sí.

A eso se suma que es una película de terror británica de 1970, con todo lo bueno que eso implica; desde una fotografía perfecta a una ambientación maravillosa, pasando por actuaciones más que eficaces y una atmósfera que sólo tienen las cintas realizadas en aquel tiempo y aquel lugar.

En definitiva… Que a mí me gusta esta peli. Sin ser (repito) una obra maestra y reconociendo su evidente vocación exploit, me resulta encantadora y disfrutable.

Y dos últimas curiosidades:
El director de la cinta, Ray Austin, siguió una carrera casi exclusivamente televisiva (realizando episodios incluso de la inefable Vacaciones En El Mar), aunque aún le dio tiempo de firmar alguna película más de terror de muy bajo presupuesto y escasa repercusión.
La mansión campestre y aristocrática en la que transcurre casi toda la acción de Virgin Witch sirvió también de escenario para otra peli de tema brujeril rodada seis años más tarde: Satan’s Slave (1976; Norman J Warren).


Titulo original: Virgin Witch
Año: 1972
Genero: Terror – Brujería – Erótico
Pais: UK
Director: Ray Austin
Guion: Beryl Vertue
Reparto: Ann Michelle, Vicki Michelle, Keith Buckley, Patricia Haines, James Chase, Paula Wright, Christopher Strain, Neil Hallett, Helen Downing

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