Una gota de sangre para morir amando (1973)

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La acción transcurre en un futuro cercano pero indefinido (quizás los años 80 o 90). Ana es una enfermera que trabaja en un gran hospital metropolitano donde, entre otras cosas, están experimentando con nuevas técnicas para modificar el comportamiento humano. Por otra parte, en la ciudad se están produciendo una serie de asesinatos con una característica común: todas las víctimas del supuesto serial-killer son hombres jóvenes. Y, por último (y sin relación con lo anterior), una banda de sociópatas vestidos de motoristas (aunque van montados en un boogie -un tipo de coche muy de moda en los 70’s-) se dedica a asaltar domicilios durante la noche por el mero placer de aterrorizar y violentar a sus ocupantes.
Como es lógico, las tres tramas argumentales terminarán convergiendo.

Reseña: Cuando yo era jovencico, allá por los 80’s, Eloy de la Iglesia era un director bastante famoso. Películas suyas como Navajeros, Colegas, las dos partes de El Pico o La Estanquera De Vallecas fueron grandes éxitos de público; sobre todo entre la chavalería que disfrutaba con ese punto tremendista que el director daba a sus cintas, tanto desde el punto de vista argumental (drogas, delincuencia, malos rollos, violencia, política) como estético. La cosa venía de atrás. Ya a finales de los 70’s el bueno de don Eloy había filmado varias películas escandalosas como El Diputado, Los Placeres Ocultos o El Sacerdote, donde jugaba a varias bandas, manejando temas escabrosos para la época como la homosexualidad, la represión social, la política, el erotismo bizarresco y, naturalmente, los inevitables desnudos femeninos (eran los años del Destape). También con mucha aceptación entre el público, desde luego.
El caso es que don Eloy, como ya he dicho, era un director muy taquillero. Pero no gozaba del aplauso de la crítica, que lo consideraba tremendista, zafio, oportunista y tosco. Un mero creador de exploits (aunque entonces el término no estaba de moda) que daba a la gente lo que ésta pedía sin ningún tipo de sutileza y que cultivaba la imagen de enfant terrible escandaloso de una forma bastante grotesca e impostada. Que no era serio, vaya…

Bueh… Pues con la perspectiva que da el paso del tiempo, yo creo que la crítica se equivocaba, al menos en algunas cosas. El director vasco no fingía su rollo de outsider deseoso de escandalizar; lo suyo era “de verdad” (como demostró su torturada trayectoria vital, su condición homosexual y su descenso a los infiernos de la droga y de la indigencia).
En cuanto a lo estrictamente cinematográfico, es cierto que don Eloy era un tantico tremendista y que la sutileza no era lo suyo. Pero, curiosamente, los años han terminado revalorizando y reivindicando ese tipo de cine áspero, oportunista y de trazo grueso que a veces llamamos exploit y otras eurotrash (ejem) y en el que podría incluirse buena parte de la producción Eloydelaiglesiesca. Tanto la de sus inicios (La Semana Del Asesino, Nadie Oyó Gritar, la que ahora presentamos, etc) como la posterior (y más famosa en su época). Aunque no deja de ser chocante que su obra más taquillera y conocida de los 80’s parece ser menos reivindicada que sus primeras películas de inicios de los 70’s. Quizás porque los temas y estilos de esas primeras cintas han resultado ser, con la perspectiva que dan los años, más intemporales, coherentes y agradecidas (y estar más estrechamente relacionadas con las corrientes europeas del exploit de la época –sobre todo las italianas-) que las otras.

Pero vamos a la peli que, como siempre, estoy yéndome por las ramas, ejem.
En 1972-73 Eloy de la Iglesia ya había rodado varias películas. Entre ellas destacan La Semana Del Asesino (que en su día pasó sin pena ni gloria pero que ahora es toda una obra de culto) y Nadie Oyó Gritar (un thriller más que notable). Su estilo, virulento, poco complaciente y con un evidente punto revulsivo y bastantes ganas de enredar, ya había quedado claro con esas dos cintas. Una Gota De Sangre Para Morir Amando confirma de todas todas ese camino.

En 1971 el famosísimo y genial Stanley Kubrick había dirigido A Clockwork Orange (La Naranja Mecánica) que fue un exitazo (y un escándalo) a nivel mundial. En España, la censura impidió que la cinta se estrenase en cines (no lo hizo hasta 1975) así que el productor José Frade encargó a De la Iglesia (y a José Luis Garci, que cofirma el guión) que hiciesen una especie de versión española y de andar por casa de la película para aprovechar el tirón y la moda. Era algo bastante habitual, y una de las bases de la existencia de las Exploitation (sobre todo en España y, principalmente, Italia). Ésa es, al menos, la teoría oficial.
Tanto es así que la película siempre ha sido presentada como “la Naranja Mecánica española”, literalmente (the Spanish Clockwork Orange). Un rip-off (que dicen los angloparlantes y la gente fina) puro y duro cuya única inspiración y leit motiv es la peli de Kubrick.

Pero lo cierto es que no es así. Los que tal dicen o bien no han visto la película (y hablan de oídas o de leídas, repitiendo lo mismo una y otra vez hasta que queda establecido como verdad absoluta) o bien no se han enterado de nada.

Es verdad que hay un montón de situaciones, recursos y escenas que se inspiran, claramente, en la cinta de Kubrick (no se puede negar lo evidente: el grupo de jóvenes ultraviolentos, la clínica donde se investigan técnicas para modificar la personalidad, el uso constante de la música clásica, etc) pero de ahí a afirmar que se trata de un rip-off (al estilo de lo que hizo Naschy en Exorcismo con respecto a El Exorcista de Friedkin, por ejemplo) va un buen trecho. En realidad, parece claro que De la Iglesia y Garci se tomaron el encargo con cierta sorna. Tanta como para introducir un montón de guiños (casi guasones) hacia el director británico. Como si dijeran: “Vale, esto nace como un rip-off, pero vamos a darle la vuelta y a convertirlo en una especie de homenaje”. Así, las referencias no sólo a La Naranja Mecánica sino a otras cintas de Kubrick son numerosas y bastante curiosillas. Y van desde darle el papel protagonista a Sue Lyon (la intèrprete de Lolita) hasta el hecho de sacar a ésta en una escena leyendo un libro de Nabokov (autor de la novela en la que se inspiraba la película). Por no hablar del momento inmediatamente anterior al asalto por parte de los ultraviolentos pseudos-drugos al domicilio de una familia (en la que los padres y el hijo están viendo la TV y la presentadora anuncia que esa noche van a programar el clásico “La Naranja Mecánica”). En fin… Cosas así.

Por otra parte, cualquiera que vea la peli observará otra influencia evidentísima (y que no tiene absolutamente nada que ver con Kubrick): la del Giallo italiano de la época. Tanto a nivel argumental (los asesinatos de hombres, por ejemplo) como estético (los colores, los decorados interiores, la planificación de las escenas, la forma de rodarlas). Por no hablar del título original español, con ese punto semilírico y esa frase larguísima, interminable, que parece directamente sacada de una película italiana de Martino o algún otro director parecido. Vamos… Es que es de cajón. De hecho, y aun teniendo en cuenta los débitos a A Clockwork Orange, la cinta puede encuadrarse de hoz y coz en el género giallístico (a la española, claro está). Tal cual.

Otro elemento curioso y bastante característico es su carácter de peli de ciencia-ficción (siquiera sea tangencialmente). Efectivamente, está ambientada en un futuro próximo e indefinido (para 1973, claro está… Los años finales del siglo XX, quizás), tal y como ocurría en la cinta de Kubrick. El país donde transcurren los hechos no se menciona, pero está claro que es España. Y, por cierto, el pesimismo distópico de los guionistas parece prever que el régimen de Franco sobreviviría a la muerte del dictador, porque el sistema político que se trasluce en la película no deja lugar a dudas sobre su carácter (una especie de neo-franquismo modernizado y tecnológico; con una televisión estatal omnipresente controlada por el gobierno).

Bueh… Y ya vale que, como siempre, me estoy enrollando mucho.


Titulo original: Una gota de sangre para morir amando
Año: 1973
Genero: Giallo – Ciencia-Ficción – Exploitation
Pais: España
Director: Eloy de la Iglesia
Guion: Eloy de la Iglesia, José Luis Garci, Antonio Fos y Antonio Artero.
Reparto: Christopher Mitchum, Sue Lyon, Jean Sorel, Ramón Pons, Charly Bravo, Alfredo Alba, Antonio del Real, David Carpenter, Ramón Tejela, Fernando Hilbeck, Eduardo Calvo, Fernando Sánchez Polack.

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