El lago de Satán (1966)

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En el siglo XVIII, una terrible bruja es castigada por unos pueblerinos siendo arrojada a un lago. Dos siglos después una pareja de recién casados tiene un accidente de tráfico y cae en el lago. El hombre sale a la superficie pero su hermosa mujer reaparece poseida por la terrible bruja en busca de venganza de los descendientes de los pueblerinos que la mataron.

Reseña: El 11 de febrero de 1969 fallecía el cineasta Michael Reeves, a consecuencia de una sobredosis de barbitúricos, mientras trabajaba en la pre-producción de “La caja oblonga”/”El ataúd” (1969), que finalmente llevaría a cabo Gordon Hessler. Su óbito supondría la pérdida de uno de los directores británicos más interesantes de su generación. Nos legaba sólo tres títulos, más su labor no acreditada en la producción italiana “Il castello dei morti vivi” (1964), de Luciano Ricci y Lorenzo Sabatini. El tríptico que nos dejó, todos en el terreno del fantástico, fueron las más elogiadas “Los brujos” (1967) y “El general Witchfinder” (1968), ambas para la Tygon, junto a la que aquí nos trae Cinemalamorte, “El lago de Satán”. Aún encuadrable dentro del género, difiere notablemente de los otros trabajos del joven director por su tono de comedia, de farsa, que ha llevado a que la crítica, todavía hoy, la tilde de burda. Cierto es que el guión (escrito por el director bajo el nombre de Michael Byron) se antoja caprichoso en múltiples ocasiones, y se permite las licencias que quiere, sobre todo a través del personaje del conde Von Helsing (John Karlsen), que tiene soluciones para todo en cualquier momento y situación, para que la trama se desarrolle sin más contratiempos. Al igual que incurre en la acumulación de chistes a costa del régimen comunista del pueblo transilvano donde transcurre la acción, con unos agentes de la ley totalmente lelos que parecen sacados de alguna historieta de Tintín, incluyendo persecuciones a cámara rápida en destartalados y anacrónicos automóviles que remiten concientemente a las de los keystone-cops de Mack Sennett, y donde no falta ni el motorista que se cruza con ellos una y otra vez.

Parece ser que fue el productor americano Paul Maslansky (que en los 80 se haría de oro con la saga de “Loca academia de policías”) quien apoyó a Reeves en ésta su puesta en largo por su colaboración en la citada cinta de Ricci y Sabatini. Y que en la segunda unidad contó con el veterano Charles B. Griffith, muy ligado a la filmografía de Roger Corman.

El film arranca con un prólogo, totalmente serio, sin nada de comedia, con la ejecución de una bruja a manos de los lugareños hace 200 años, que alude de forma inevitable al clásico de Mario Bava (1) “La máscara del demonio” (1960), protagonizado por Barbara Steele, no por casualidad también en uno de los roles protagónicos del presente film de Reeves (2), a la par que nos antecede temas y maneras que el director tratará de forma más detallada y metódica en su siguiente (y último) trabajo para la pantalla, el citado “El general Witchfinder”. Tras este punto de partida, la trama se sitúa en pleno siglo XX (en el momento del rodaje del film), con la pareja de recién casados -la Steele y Ian Ogilvy (3)- en pleno viaje de luna de miel en un Volswagen Beetle que llegará al pueblo donde sucedió todo el día que se cumplen dos siglos del ajusticiamiento de la bruja, la fecha que ésta prometió regresar para vengarse de los descendientes de sus verdugos.
Algunos de los personajes parecen sacados de los burlesque-films ingleses de los 60, como los que producían Michael Klinger y Tony Tenser para el sello Compton Films, caracteres que se retomarían comenzando los 70 en el spicy-cinema.

Estupenda edición del primer largometraje de Michael Reeves, la de Dark Sky, con su formato original y respetando la estupenda fotografía.

(1)Si bien en el fundacional de Bava padre, a la bruja la sentenciaban entre llamas, en el film de Mike Reeves contrariamente la ahogan, precisamente en el lago al que hace referencia el título español.

(2)Por tres días contrataron a la musa del terror gótico italiano, en los que filmaron todo el metraje donde ella interviene, apostando incluso por alguna escena un poco atrevida, aquella en la cama con Ogilvy donde casi asoman sus pechos. De todos modos, los (pocos) momentos de carne femenina son los solicitados para una (casi) debutante Lucretia Love.

(3)Ogilvy participaría igualmente en los dos siguientes títulos del joven realizador.


Titulo original: The She Beast
Año: Reino Unido – Italia
Genero: Terror – Brujería
Pais: 1966
Director: Michael Reeves
Guion: Michael Reeves, F. Amos Powell
Reparto: Barbara Steele, John Karlsen, Ian Ogilvy, Mel Welles, Joe ‘Flash’ Riley

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